martes, 8 de junio de 2010

Sentirse viva...


...mientras bailas.
Sentirse.
De eso fue ayer nuestra clase de baile y salí enamorada.

Me da penita que ahora que estoy subiendo escalones con tanta calma, y disfrutando tanto del paisaje, ya casi se vayan a terminar las clases, qué penita... así que intento disfrutarlas al máximo...

Ayer nos dijeron que nos olvidáramos de la técnica, que no importaba y que no había colocarse de forma perfecta delante del espejo, sino cerrar los ojos y tocar con las yemas de nuestros dedos nuestro propio rostro, sentir nuestra nariz, nuestros pómulos...

Había que sentirse, reconocerse a una misma y darse amorcito, al ritmo tranquilo de una música árabe preciosa, que impregnaba la sala donde bailábamos...

Fue una clase tan preciosa y mágica que salimos todas felices y encantadas... La energía que ayer reinaba no era de subidón sino de paz interior y relajación. Al final, oí decir a una de las chicas "...es la mejor clase en la que nunca he estado..." y no pude más que sentirme muy orgullosa de mi Maestra, y dí las gracias a las coordenadas del tiempo y el espacio porque ella es la que me enseña, la que me hace sentir, y con quién tengo el lujo de bailar y aprender...